La vida soñada de Rachel Waring – Stephen Benatar (Impedimenta 1982,2015)

Una linda edición para esta novela que entra dentro del género “novela rachazadas por muchas editoriales hasta que la lee alguien importante de la industria y la publican, la ingresan al canon como outsider y ahora es un clásico moderno”.

Los detalles singulares de La vida…, dice la solapa y cualquier reseña que se lea por ahí, es que no tuvo problemas en salir publicada a principio de los ochentas, que no le fue muy bien y que al querer reeditarla en el 2007, la obra fue rechazada en 36 editoriales hasta que el editor del New York Review of Books la leyó y, seguramente viendo a una tía querida en la protagonista, hizo un llamado telefónico (o un mail) y se reeditó.

El título original es Wish her safe at home, un título hermoso y sutil. El título en español no le hace justicia pero bueno, peor le fue a Scorsesse cuando la industria cultural española bautizó “Jo, ¡qué noche!” a After Hours.

La trama de la novela es simple: una mujer de unos cincuenta años que trabaja en una oficina aburrida y vive con una frenemy en Londres, hereda una casona en Bristol. Al llegar al lugar, encuentra una plaqueta que conmemora que en ese solar vivió un político no tan importante. Mas tarde averigua que sufrió un desplante amoroso. Rachel decide quedarse y cambiar de vida (no necesariamente en ese orden).

La gracia de la novela es que está escrita en primera persona. En tercera, sería una novela rosa mejor escrita que los enjambres de adjetivos-babosas usuales, pero no mucho más. En primera gana muchísimo. La narradora salta de soliloquios a diálogos directos, de ensoñaciones a diálogos imaginados, con un ritmo que los 35 años transcurridos desde su publicación original no frenaron.

Es inglesa, hay humor.

Es inglesa, el impulso a querer cerrar la historia le saca potencial al tramo final. De hecho, todo lo bueno que se va construyendo queda a punto de caer en una serie de escenas porno soft evitables. Por suerte llega el final y queda el buen recuerdo de las páginas anteriores. Mal ahí el editor de New York Review of Books. Un buen consejo editorial hubiese bastado para  que la novela se gane en la cancha lo que el marketing dibuja con lo de las 36 editoriales malas, sordas y ciegas que la rechazaron.

Este traspié estético previo al último acto explicaría el por qué del rechazo masivo (“Puf, ¿qué es esto? ¿Corin Tellado?”) pero también funciona para valorar lo hecho en las más de doscientas páginas anteriores.

La otra cuestión es que la trama es similar a The ghost and Mrs Muir, una película de Mankiewicz (la solapa dice “vagamente inspirada”, y leyendo la sinopsis del film, uno sospecha que el “vagamente” viene por el escaso trabajo para modificarla de parte de Benatar).

Sin embargo. Sin embargo. Benatar se dió el gusto de hacer una novela rosa con ritmo, humor, acidez y destellos geniales, como cuando la narradora puede contar una escena en donde es objeto de burla, sin la torpeza moral en que se contaría la escena en esta época del mobbing. O cuando se mete en los intersticios sociales de un pueblo con el desparpajo vincular de su bizarrería. 

Puntaje de qué le regalo a mi pareja que está cursando una maestría en Adorno: 7.

Puntaje de me llevo un libro este finde largo: 8,5.

Puntaje de quiero leer un libro que me cambie la vida: 5

 

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