5 consecuencias del Nobel a Dylan (que nunca van a ocurrir porque todos ya se olvidaron del asunto)

 

1) La muerte de la literatura. No es sólo un premio a letras de canciones, es no haber podido elegir una obra literaria. No digamos Murakami pero ¿realmente no encontraron un escritor que se lo merezca? Y en plan de premiar letras de canciones, ¿por qué no un guión original de cine?

 

2) Desprestigio del premio. El  jurado del Princesa de Asturias (ex Príncipe), cuando se encontró ante los caminos que transitaron los suecos este año, decidió premiar a Dylan en la categoría “Artes”. Años más tarde, le dieron el de Literatura a Leonard Cohen, mucho más autor que Dylan. Este año el elegido en literatura fue Richard Ford, que debe haber estado en su casa la semana pasada, pensando que ganó la Sudamericana jugando bien mientras unos muertos ganan la Libertadores con pelotazos a un nueve tosco.

 

3) Nivelar para abajo. Si bien autores muy menores ganaron el Nobel, hay un nivel básico bastante alto en la lista. Un argumento que se leyó en estos días es que Dylan “llevó la alta poesía a un terreno popular” y rápidamente por esa ventana rota entra el alud de Spinetta, Cabrera, Discepolo, etc… No vale la pena detenerse en las refutaciones de cada ejemplo, pero está claro que entre un cuento de Ford y una letra de Spinetta hay una distancia estética tan grande como la que separa Husbands de una publicidad de Quilmes del día del amigo.

 

4) El renacer de la literatura vital. Muertas las letras a mano de los premios que reconocen los lugares comunes más tontos, aparece la oportunidad de una literatura por fuera de los premios, que reconecte con el ruido vital, con la incomodidad artística. El Nobel era la última zona gris que ponía la luz sobre un artista a veces olvidado, amateurmente marketineado . Si se transforma en un Grammy de las letras, hay esperanzas para lo que importa: que las luces se vayan con los Dylans y dejen surgir la creación de los disruptivo entre resplandores aislados.
5) El triste reaseguro del rock como el establishment más aburrido de la historia social de la humanidad. El corpus mitológico del Rock and Roll Hall of Fame como  el faro cultural que asegura que todos los días sean un cumpleaños con papas fritas húmedas y cerveza sin gas.

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1 Comment

  1. 1) Eso. ¿Por qué no? O de última nos reímos del Nobel y ya fue, pero entonces no tiene mucho sentido detenerse a discutir sus propios términos, que sean felices en su arenero sueco.

    2) ¿Cómo definir quién es más autor? ¿Cilindrada, torque? Suena a racionalización de meros gustos y preferencias. Además de que dudo que Ford comparta la tirria contra las artes ehem menores, claro.

    3) Valdría la pena detenerse en las refutaciones para que pueda responderse con algo más que un LTA (fue mi primer impulso pero acá estoy). Para discutir en serio una ponderación es bueno saber qué se está midiendo y cómo. Caso contrario, gustos y preferencias. (Y LTA.)

    4) Afortunadamente ni la literatura ni la música popular ni en general ninguna de las manifestaciones de la vida humana va a cambiar demasiado su rumbo por premios u opiniones como las nuestras. Las disrupciones que tengan que llegar llegarán por sus propios méritos. Que agarren la pala…

    5) De nuevo, no vendría mal argumentar el punto si detrás hay un argumento más o menos razonable; en principio es el equivalente a putear al referí frente a la tele.

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