[Contratapas del futuro] Finalistas premio Clarin novela

¿De qué tratan las 10 novelas finalistas del premio Clarín? Ni idea, pero un título y un pseudónimo pueden generar una contratapa.

El canario, de Indra

Ambientada en la Buenos Aires de entreguerras, una familia italiana sobrelleva la dura vida del inmigrante entre estibadores y tangueros. La pequeña Isabella alimenta todos los dias a su canario mudo desde que contrajo tuberculosis aviar. En cada alpiste, se desgranan las esperanzas y frustraciones  de la bambina.

El ahogado, de Rodolfo C.

La prosa de Rodolfo C. es potente, dura y lascerante como el filo de un hueso partido. “El ahogado” es un policial negro atrapante, que dejará al lector preso de un océano de adjetivos evitables puestos ahí para enmascarar al autor del homicidio, que es el autor.

Holidayheart, de Drika.

En un tono pop, Drika escribe en ésta, su segunda novela, la historia de Michu y Paul, dos jóvenes de treinta y seis años que deciden dejar sus trabajos de community managers del Estado y van a probar de vivir  en Holydayheart, un Resort de la isla de Pascua. La prosa de Drika hereda de Puig lo que Puig evitó dejar en su testamento.

Los muchachos, de Ricardo Tubbs.

Ricardo Tubbs arma “Los Muchachos” en base a la jerga suburbana de finales del 2015. El lector es trasladado a la vida entre esquinas, intoxicaciones leves y problemas banales que se resuelven de casualidad.

Playa de barro, de PiruchaBucomino.

Unas vacaciones en Mar de las Pampas. Un matrimonio en decadencia. El temor de un tsunami.

Puro presente, de Zelig

Los personajes de “Puro presente” (una maestra analfabeta, un jugador de futbol con Tourette, un cineasta experimental tartamudo) se entrelazan en una trama donde la historia y el futuro no existen como metáfora ni como espacios.

 Las Vicentini, de Clavel del aire.

La prosa lírica de Clavel del Aire toma el vuelo de una golondrina que cuenta, entre veranos, la vida de las hermanas Vicentini, unas ancianas sin gracia ni malicia que dedican su vida a retrasar el ciclo del nitrógeno.

Los años tristes de Kawabata, de Señor Kosumi.

Se ha acusado a “Los años tristes de Kawabata” de ser literatura para seducir asistentes a talleres literarios de pueblo. Todavía no hay fecha de la sentencia.

Laura entre los lobos, de Banderaló.

Laura tiene quince años y va a un colegio industrial heteronormativo. Cuando decide formar un grupo de death metal vestida de rojo, los varones de su curso la comienzan a atosigar. “Laura entre los lobos” es una valiente novela de iniciación en un mundo en constante cambio.

Nelly, no me mientas, de Javier Rampoldi

Las relaciones amorosas en la era de Tinder y Facebook se muestran como nunca antes en una novela ágil, fresca y divertida. El lector no dudará en clickear “me gusta” cuando lea la historia de Nelly y Sumerio (ella magister, él  programador) que buscan el amor verdadero en una época donde a verdadero lo llevarona  Guantánamo.

 

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