[Reseña] Fiestas Sísmicas – Rocío Cortina (Textos Intrusos, 2016)

Una de las mayores aventuras del lector es ponerse a revolver una fila de libros usados. Acercarse a un puesto en una plaza, libre de recomendaciones, retando al destino. Ninguna vida cambió por estos encuentros pero sirven para limpiarse de la inmediatez del mercado.

A Fiestas Sísmicas lo encontré por otro lado pero con un espíritu similar: entre la sobreabundancia de información de las redes sociales. No conocía a la autora. No conocía el libro (leí un evento sobre la presentación o algo igual de vacío). Coincidió ese estímulo pobre con un recreo del empacho y unos clicks me llevaron al objeto.

El libro reune siete cuentos que tienen como comunión a la arteria de la tragedia amarga. A veces explota.  Otras es una amenaza. Los mejores momentos son los del tipo “dos hombres conversan en un bar, hay una bomba bajo la mesa, pero sólo el lector lo sabe”.

El orden de los cuentos no es bueno. Alguna vez discutíamos de cómo tiene que ser el orden en un libro de cuentos. ¿Arranca con el hit? ¿Cierra con el hit? ¿Arranca con uno no muy bueno pero tampoco el mas flojo y mete el hit como segundo cuento? El primer cuento de Fiestas Sísimicas es a mi gusto el más flojo. Mucho guiño (se llama “Hablaré de esto en la próxima sesion”). Tiene una voz masculina en primera persona que choca con mi prejuicio del ruido autor/narrador con géneros cruzados. Mi suspension of disbelief es muy sensible a esas cosas, perdón.

En el segundo cuento (“Las Flores de Aymará”), si bien tiene una cuestión de la que me he quejado antes (no la voy a repetir acá), falla el título pero mete el primer gol: un peluquero que vive en la casa del fondo (su madre en la de adelante), la peluqueria al lado. Un socio que está en cualquiera. La hija del socio. Aparece lo mejor de estos cuentos que es el juego de escenografías y personajes que no caen en la caricatura (un valor enorme pensando en que son escritos en la Capital Mundial del Personaje Sobreactuado).

Hay un cuento epistolar que está muy bien, pese al subgénero (“Dónde está el amor”). Y los dos hits: “Forajidos”, que se centra en un salon de cumpleaños infantiles y “Las Barbies Nunca Pesan” que habla de tres hermanitos que juegan en el salon de actos de una escuela vacía cerrada por vacaciones. El lector sabe que algo va  a pasar desde el principio (la bomba) y sin embargo uno va esperanzado leyendo párrafo tras párrafo, mirando las vidrieras rotas de las emociones, hasta el final.

El hit como anteúltimo cuento está muy bien. Los Pixies metieron Stormy Weather anteúltimo en Bossanova.

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s